sábado, 12 de enero de 2019

El divino Vallejo


Análisis del Poema XXVIII


     He almorzado solo ahora, y no he tenido

madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,

ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

     Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma ni madre a los labios.
Cómo iba yo a almorzar nonada.

     A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo,
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros;
porque estánse en su casa. Así que gracia!
Y me han dolido los cuchillos
de esta mesa en todo el paladar.

     El yantar de esas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el bocado que no brinda la
                                     MADRE,
hace golpe la dura deglusión; el dulce,
hiel; afeite funéreo, el café.

        Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amor.


¿Hay algo más tierno que Vallejo en este poema? Dan ganas de abrazarlo y consolarlo. Es maravilloso cómo puede reflejar y sugerir sus sentimientos con este poema vanguardista. A simple vista puede parecer un poema difícil a los neófitos de la Literatura o la poesía de Vallejo pero habla de la soledad, la ausencia materna y la falta de amor.

Este poema pertenece a su libro Trilce, publicado en 1922, unos años después de la muerte de su madre, lo cual es el leit motiv de su poemario.

Comienza haciendo referencia al almuerzo, a la comida donde la familia se reúne a la mesa a comer y pasar el rato juntos. Es un momento sagrado, que connota unión y amor. En ese almuerzo el yo lírico ha estado solo, no había nadie que le ofreciera la comida, ayuda o compañía, sugiriéndolo por medio de la enumeración "madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua, ni padre". También se presenta un polisíndeton, por la repetición de “ni” probablemente para enfatizar lo que le falta. La figura materna es retratada como la base de la familia, pues imparte calor, amor, seguridad, confianza, ternura, comprensión y apoyo incondicional a todos los integrantes de su entorno familiar, especialmente al yo lírico. Luego, presenta a su padre, a quien lo describe como aquel que brinda orden, unión y respeto dentro del núcleo familiar.

Lleno de neologismos este poema, como todo el libro vanguardista, se vuelve un poco más hermético en los siguientes versos.

En la tercera estrofa, el yo lírico sugiere la situación que ha generado los sentimientos antes descritos. Se encuentra cenando en la casa de un amigo, en donde ha presenciado el amor hogareño, el afecto maternal y la llegada del padre del trabajo “con su padre recién llegado del mundo”, lo que le ha motivado la evocación de los momentos en los que él compartía con su familia en la casa provinciana y que ya no volverán.

Este ambiente contrasta con su definitivo desarraigo, debido a que podemos encontrar la antítesis de las escenas de la cena con el amigo del poeta, que muestra su unión familiar, en oposición a la situación de desamparo en la que se halla el yo poético. Además, en el verso “cubiertos francos de alegres tiroriros” se sugieren los sonidos producidos por los integrantes de la mesa que originan en él un gran dolor, pues intensifica su situación de orfandad. Alegres conversaciones, ruidos, buen ambiente “…canas tías que hablan en tordillo retinte de porcelana...”, el amor de ese hogar que no va dirigido hacia él “amor ajeno en vez del propio amor”. 

Según Lemaitre Monique (2001, p. 111), la madre se convierte en lo opuesto a todo lo ausente en la mesa. “torna tierra el bocado que no brinda la // MADRE”, por medio de un profundo pesar por la nostalgia de su madre, sugiere que el comer sin ella convierte los alimentos en tierra, se vuelve indispensable para el disfrute de la comida, o el disfrute de la vida misma. Por ello, los alimentos recibidos se tornan en amargos “el dulce, hiel; aceite funéreo, el café” y le producen un profundo dolor, pues simbolizan la pérdida maternal. 

Este poema no se trata del momento de la cena o de los alimentos, estos se convierten signo y evocación de la muerte, posteriormente el poeta siente un nudo en la garganta como síntoma de la angustia vivida, un hombre desamparado que se encuentra en un estado de vacío espiritual.

En la última estrofa, el yo  lírico sugiere la idea de resignación ante la defunción de su madre “…y el sírvete materno no sale de la tumba…”, recordando, en primera instancia, el hogar ya disgregado que necesita de ese amor que solo lo puede prodigar la figura materna “la cocina a oscuras, la miseria de amor”.

Del poema se infiere que el yo lírico busca el cariño y la comprensión de las personas cercanas a él, pues ha perdido a su madre, símbolo de familia. Tiene la intención, además de intentar producir, en cada uno de sus lectores, que se identifiquen con la situación de orfandad que pretende enfocar y nos da a entender que el amor de la familia, en especial el de una madre, no puede ser reemplazado por otro. 

Lemaitre, Monique J. 2001. Viaje a Trilce. México, D.F. 06470. Plaza y Valdés, S.A. de C.V. 





¿Volverá la Edad Media?

Recientemente leí una noticia* de un grupo de personas llamados terraplanistas que creen que la Tierra es plana y se proponen hacer un viaje hacia la Antártida para encontrar el muro que sería el límite. La verdad quedé impresionada... ¿Volverá una teoría medieval a estar en consideración? ¿O serán unos millonarios excéntricos que están aburridos simplemente?
Si fuera eso podríamos traer de nuevo la idea del Geocentrismo y alguna otra teoría absurda de la época.
Pero la superstición, el miedo apocalíptico, la caza de brujas, la ignorancia ¿han pasado de moda?
En la Edad Media, la Iglesia y religión inculcaban el miedo al fin del mundo, al apocalipsis, al Juicio Final y la vida del Más Allá. Para eso se utilizaba el arte, la arquitectura románica, las esculturas, los frescos, las pinturas atemorizantes que hacía que las personas que no sabían leer ni escribir sintieran el miedo observando sus Iglesias solamente.
Hoy en día el arte vuelve a explorar ese mundo apocalíptico, cada vez más son las novelas, las ficciones y películas que tratan la humanidad perdida, el fin de la Tierra que se acerca, el Apocalipsis que viene acompañado de zombies y alienígenas. ¿Hemos salido de esa época oscura e ignorante? ¿Será que así somos los humanos nada más?
Pobre humanistas con toda la luz y conocimiento que quisieron traer y ahora estamos volviendo a la Edad Media.

*Noticia 2019

viernes, 11 de enero de 2019

Tópicos de Tempus fugit, Carpe diem, Memento mori


«Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus»
                        (Virgilio : Geórgicas, III, 284) 


 Cómo Pasa El Tiempo. Cuarteto de Nos

Dicen que el tiempo y el olvido son hermanos gemelos,
Que el tiempo es oro y yo no pienso derrochar dinero,
Por eso antes de dormirme hoy quiero afirmar,
Que este fue un día más y no un día menos.
El tiempo solo sana lo que ya no importa,
Parece como un dios que los pecados no perdona,
No lo puedo hacer obedecer, apurar ni detener,
Solo quiero poder aprovecharme de él.
Y usarlo como él siempre me usó,
Sin lamentarme que se me escurrió,
Porque el mañana de ayer es hoy.

Voy contemplando cómo pasa el tiempo,
Al mismo tiempo rápido y lento,
Mezcla de dualidad y cinismo,
Miro el reloj y me dice "ahora mismo".
Sé que ni un segundo va a devolverme,
Por eso es que hoy no quiero perder tiempo en perderme,
Si me distraigo y no lo agarro,
Voló, voló, voló, voló.

Él se encarga de arruinarlo y destruirlo todo,
Nos recuerda no quién fuimos, sino quién somos,
Y cuando llegue el turno de enfrentar, no se puede combatir,
Eso lo aprendí de Saturno y de Cronos.
Vale más quien deja huella y no quien más dura,
Y algo que perdura puede ser abrumador,
El que se atrevió a decir que el tiempo todo lo cura,
Seguro que no usaba o no tenía reloj.
Soy otro anónimo en su eternidad,
Por eso mi sinónimo de 'luego' es 'ya',
Si algo me desespera es esperar.

Voy contemplando cómo pasa el tiempo,
Al mismo tiempo rápido y lento,
Mezcla de dualidad y cinismo,
Miro el reloj y me dice "ahora mismo".
Sé que ni un segundo va a devolverme,
Por eso es que hoy no quiero perder tiempo en perderme,
Si me distraigo y no lo agarro,
Voló, voló, voló, voló.

Culpamos al tiempo de todos los males,
Debatiendo en una interminable tertulia,
Decimos que queremos ser inmortales,
Y no sabemos qué hacer en un día de lluvia.
No lo quiero como excusa poner,
Cuando algo no logre conseguir,
No fui yo el que quiso el tiempo perder,
Fue el tiempo el que me perdió a mi.
No lo puedo desperdiciar,
Ni pensar en esconderme de él,
Aunque quieras al gallo matar,
No dejará de amanecer.

Voy contemplando cómo pasa el tiempo,
Al mismo tiempo rápido y lento,
Mezcla de dualidad y cinismo,
Miro el reloj y me dice "ahora mismo".
Sé que ni un segundo va a devolverme,
Por eso es que hoy no quiero perder tiempo en perderme,
Si me distraigo y no lo agarro,
Voló, voló, voló, voló.

Videoclip: Cómo pasa el tiempo, Cuareto de Nos : Una genialidad este video, el trabajo de los tópicos y la vida con su devenir inevitable, la vejez y la muerte en su recuerdo constante.



Conexión con el Soneto XXIII de Garcilaso de la Vega 



En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.


Soneto "Mientras por competir..." de Luis de Góngora


Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,

Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,

No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Otro soneto: